Por qué el precio baja cuando sois más
Hacer sudaderas para un grupo tiene una parte de trabajo que cuesta lo mismo tanto si sois ocho como si sois ochenta: dibujar el diseño, prepararlo para producción, ajustar los archivos de cada nombre, configurar la máquina. Ese trabajo se reparte entre todas las prendas del pedido, así que cuanta más gente hay, menos parte le toca a cada una.
Por eso el salto grande está en los grupos pequeños: pasar de diez a treinta personas se nota mucho en el precio por cabeza, mientras que de ochenta a cien la mejora ya es pequeña. Si estáis en el borde de un tramo, merece la pena dar un último aviso al grupo antes de cerrar: dos personas más pueden bajarle el precio a todos los demás.
Es también la razón por la que juntar grupos funciona tan bien. Dos clases del mismo curso, la peña entera en lugar de solo los de siempre, el equipo con los padres que quieran una: el tramo se calcula sobre el total de personas del pedido, no por subgrupo, y cada uno puede llevar su propio detalle diferenciador.



